Ley 9445
Llamános: (0291)4536378 Seguínos:

Historia

Primera Conquista Legal. Por Alberto S. Pazos

Consta en el Diario de Sesiones del Honorable Senado de la Provincia de Buenos Aires, de fecha 6 de Octubre de 1960, el epílogo del esfuerzo que muchos, pero muchos profesionales del martillo, realizaron durante largo tiempo en pos de una ley que reconociera sus labores específicas, que defendiera sus derechos y que también les asignara obligaciones ineludibles, en el desempeño de su profesión.

Tal hecho, de notable trascendencia en el orden de los Corredores y Martilleros Públicos, quedó legalmente individualizado con un número: 6316, Ley que sancionó el referido organismo del Poder Legislativo Provincial Bonaerense.

Dicha Ley autorizó la creación de los Colegios Departamentales en esta Provincia y en consecuencia el agrupamiento que legalmente se denominó “Colegiación”, de los profesionales citados. 

Y así fue que, en cumplimiento del mandato emergente de dicha ley, un grupo de martilleros y corredores, de constante actuación en el orden local y de la zona, los cuales también durante largos años pertenecieron y dirigieron el antiguo Centro que los agrupaba en aquellos años, denominado “Centro de Martilleros de Bienes Raíces y Haciendas de Bahía Blanca y su zona”, que posteriormente por decreto provincial del 5 de junio de 1956 se denominó “Centro de Martilleros de Bahía Blanca”, se reunieron con el fin de intentar el agrupamiento necesario exigido por la ley, para la designación de las autoridades provisorias, que regirían el futuro “Colegio de Corredores y Martilleros del Departamento Judicial Bahía Blanca”, a crearse. 

Precisamente entonces, de tal manera, el intento fue logrado, ya que del acto eleccionario realizado el día 20 de julio de 1961, surgió el Consejo Directivo Provisorio de este Colegio, que retuvo el patrocinio y contralor de la Dirección de Personas Jurídicas de esta Provincia. 

La primera sesión de este Colegio Departamental, cuya Acta pertinente lleva el Número Uno, se realizó el día 2 de Agosto de 1961, a las 19:30 hs. En el local provisorio de calle Soler N°173 de Bahía Blanca, cedido por la Corporación del Comercio y la Industria local. 

Las autoridades provisorias de esta institución de derecho público, que unos años después se denominara “Colegio de Martilleros y Corredores Públicos del Dpto. Jud. Bahía Blanca”, fueron: Presidente, Alfredo E. Curzio; vicepresidente 1° Francisco Iriarte; vicepresidente 2°, Alberto Ullman; secretario general, Raúl Domínguez; secretario de actas, Mario Oscar Macagno; tesorero, Roberto A Ferraro; pro-tesorero, Luis J. Lino; vocales titulares, Alejandro Rubio (h), Eduardo del Valle, Faustino Solana, Desalin M. Paz y Carlos Rojo; vocales suplentes, Juan Rubio, Raúl Cavilla, Alberto S. Pazos, Alfredo Palermo y Antonio Torres Arance. 

Posteriormente y siempre de acuerdo al texto de la ley de Colegiación N° 6316, se realizó con fecha 28 de abril de 1962, la Asamblea General y el acto Eleccionario impuesto por la citada ley de la cual surgió el Primer Consejo Directivo de este Colegio Departamental, según consta en la papelería de Archivo y en el Acta N° 12 del Libro Primero Sesiones Ordinarias, del 11 de Mayo del año mencionado, con lo que se acredita que sus autoridades fueron: Presidente, Alfredo E. Curzio; vicepresidente 1° Roberto González Martínez; vicepresidente 2°, Luis J. Lino; secretario general, Alberto S. Ullman; secretario de actas, Roberto A Ferraro ; tesorero, Alberto S. Pazos ; pro-tesorero, Carlos Rojo;vocales titulares, Raúl Domínguez, Oscar Rodríguez, Norberto Di Giácomo, Mariano De Lasa y Faustino Solana; vocales suplentes, Cecilio Chavarri, Juan Trápani, Abelardo Telayna y Segundo Alzola. 

Siempre en busca de la perfección del primitivo texto legal, como lo fue la ya citada ley 6316, el Poder Ejecutivo de esta Provincia de Buenos Aires, sancionó la Ley N°7021, con fecha 26 de Febrero de 1965, que también fue la resultante del continuo estudio y confección de anteproyectos, con relación a la actividad profesional, la cual hasta la fecha subsiste. 

Entendemos que la nueva generación, que disfruta de lo alcanzado por los hombres que nos precedieron en la lucha, muchos de los cuales siguen apuntalando el buen desempeño de la profesión, con su esfuerzo personal y también en garantía de los derechos y bienes de la comunidad, debe conocer la trayectoria señalada y seguir su ejemplo, para mantener en forma inquebrantable la dignificación y jerarquización de las profesiones de Martilleros y Corredores, no solo en la provincia, sino también en el ámbito de nuestra República Argentina, para lo cual existe un gran frente de profesionales que lucha sin desmayos, en su afán de que por fin –algún día- se logre el dictado de la Ley Nacional, durante largos años proyectada y esperada.

La Nueva sede

Todo parecía muy lejano. Las oficinas del Edificio Corporación no alcanzaban para cubrir las necesidades de nuestro desenvolvimiento, ni podíamos ofrecer a los colegiados las comodidades que con todo derecho exigían. La buena voluntad de todos suplía deficiencias, pero eso era un magro consuelo para nuestras aspiraciones. 

Comenzamos entonces a hacer cálculos de recursos y posibilidades y caímos en cuenta que el proyecto era factible, a poco que contáramos con la ayuda financiera de n/Caja de Previsión. Se hicieron los planes y consultas necesarios y localizada la finca que, con algunas pequeñas modificaciones podía adecuarse a nuestras necesidades crecientes, se concretó la operación de compra de la calle Eliseo Casanova N°82, ad referéndum de la aprobación de la Asamblea, la que se celebró el 22 de diciembre de 1971 donde tuvo la favorable y entusiasta acogida de los numerosos colegiados presentes, que aprobaron lo actuado por el Consejo Directivo. 

Acordado el préstamo por la Caja de Previsión para Martilleros y Corredores Públicos, en condiciones extraordinariamente favorables que nos posibilitan atender la obligación con un mínimo de esfuerzo, culminó ese proceso previo el 14 de julio del corriente año con la firma de la escritura traslativa de dominio. 

Estamos abocados ahora al estudio de las modificaciones y reparaciones pertinentes, de forma de poder efectuar el traslado en el menor término posible y cumplir así con el deseo de todos. 

Necesario es destacar el trabajo y la actividad desplegada por la Comisión de Edificio presidida por el Colega Amado Sainz y sería injusto hacer nombres por que la misma se vio ampliada por numerosos colegiados que, sin pertenecer a ella, colaboraron y siguen colaborando con ese objetivo. Por lo que significa y lo que significará en el futuro nuestra nueva sede, el trabajo de todos ellos merece el reconocimiento de todo el gremio; pero forzoso es destacar, por su importancia profesional, la desinteresada colaboración prestada por la escribana María Mónica Domínguez en el estudio de títulos y los colegas Alberto Pazos y Omar Barace en la tasación.